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Perú afronta la segunda vuelta entre denuncias, escrutinio lento y una década de crisis política

junio 3, 2026 · Redactor
Perú afronta la segunda vuelta entre denuncias, escrutinio lento y una década de crisis política
Foto: www.elcaribe.com.do

La polarización entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez vuelve a exhibir el desgaste institucional y la desafección ciudadana tras diez años de turbulencias políticas

Lima, 2 jun (EFE).- La segunda vuelta presidencial en Perú, prevista para el 7 de junio entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, llega marcada por una fuerte polarización y por nuevas alertas institucionales. Las irregularidades denunciadas en la primera vuelta, el lento escrutinio y una década de crisis política han vuelto a situar en primer plano la fragilidad del sistema. En diez años, el país ha tenido ocho presidentes, una cifra que sintetiza el desgaste acumulado y la falta de estabilidad que sigue influyendo en la decisión de los votantes.

La disputa vuelve a concentrarse en el eje fujimorismo-antifujimorismo, con Fujimori en su cuarta segunda vuelta consecutiva y con el antecedente de que ese pulso fue favorable a sus adversarios en 2011, 2016 y 2021. El escenario también reproduce la elección de 2021 al enfrentar a la hija de Alberto Fujimori con Sánchez, identificado con el símbolo del sombrero del encarcelado expresidente Pedro Castillo. Más que una simple competencia electoral, el proceso retrata a un país atrapado entre bloques enfrentados, mientras continúan las dudas sobre la calidad del arbitraje electoral y la capacidad del sistema político para brindar certidumbre.

A ello se suma un electorado atravesado por el desencanto y la indecisión, tras años de inestabilidad y de márgenes mínimos que en las dos últimas elecciones derivaron en escrutinios prolongados. La mezcla de una logística compleja, un sistema burocrático de impugnaciones y la desafección ciudadana convierte esta segunda vuelta en una prueba de vigilancia democrática, con la atención puesta no solo en quién gane, sino en si el proceso logra responder a la demanda de confianza y rendición de cuentas que dejó abierta la primera vuelta.