WASHINGTON. La Administración de Donald Trump informó este martes que dejará de impulsar el fondo de 1.800 millones de dólares con el que buscaba compensar a aliados investigados durante el Gobierno de Joe Biden, una decisión adoptada después de reveses judiciales y de críticas incluso dentro del propio Partido Republicano.
Durante su comparecencia ante el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, el fiscal general interino, Todd Blanche, ratificó que el Gobierno «no seguirá adelante» con la aplicación del fondo. Aunque sostuvo que la Justicia fue utilizada con fines políticos contra ciertas personas en la administración anterior, la propuesta ya venía acumulando presión por el malestar político que provocó y por las dudas sobre su objetivo y su uso. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, había dicho que no era un «gran fan» del mecanismo y que no entendía para qué se utilizaría.
La iniciativa se había estructurado mediante un acuerdo entre el Servicio de Impuestos Internos y los abogados de la familia de Trump, luego de una demanda contra el Estado por la filtración de declaraciones de impuestos del mandatario. No obstante, la semana pasada una jueza federal de Virginia detuvo de forma temporal su creación y otra magistrada de Miami abrió una investigación para revisar el acuerdo con el IRS, dejando el caso bajo una alerta institucional que refuerza las exigencias de rendición de cuentas sobre la Casa Blanca.
