Nikauly de la Mota reconoció que apartarse del personaje televisivo que la dio a conocer para incursionar en la política fue un proceso doloroso. La comunicadora afirmó que esa figura pública “tuvo una muerte lenta” y que “dolió”, al tiempo que se declara preparada para la mejor oportunidad que le brinde el panorama político de cara a la elección presidencial de 2028.
De la Mota, quien sigue al frente de su programa “Arriba y Alante RD”, recordó además cómo el mote de “la mujer de los pantalones que hablan” terminó persiguiéndola cuando llegó a la política. Aunque en su momento ese episodio derivó incluso en una marca de jeans que definió como un negocio exitoso, sostuvo que ya en el terreno político algunas personas usaron esa etiqueta para denigrarla, sin tomar en cuenta su preparación profesional.
El caso pone de relieve el contraste entre la imagen construida en la televisión y las exigencias de la actividad política, un terreno donde la exposición pública no siempre se traduce en reconocimiento a la capacidad. En medio de sus aspiraciones hacia 2028, su testimonio vuelve a colocar la atención sobre cómo se procesan las candidaturas y qué pesa más en la discusión pública: la trayectoria, la imagen o la preparación.
