Lima, 6 jun (EFE).- Este domingo, Perú decide en segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en medio de un fuerte desgaste institucional. Quien gane se convertirá en el noveno presidente del país en diez años, una cifra que refleja la profundidad de la crisis política acumulada durante la última década.
Más de 27,3 millones de peruanos están llamados a votar para escoger entre el regreso del fujimorismo al Gobierno, luego de un cuarto de siglo fuera del poder, o la rearticulación de un proyecto de izquierda ligado a la figura del expresidente Pedro Castillo, hoy encarcelado. El balotaje vuelve a situar al país frente a una polarización ya conocida: por cuarta elección consecutiva, Fujimori compite contra una candidatura que aglutina el antifujimorismo, esta vez encabezada por el exministro que más tiempo permaneció en el breve y turbulento mandato de Castillo.
El fondo de la disputa deja ver heridas que continúan abiertas. Sobre ambas opciones pesan referencias a dos golpes de Estado separados por 30 años: el de Alberto Fujimori en 1992 y el de Pedro Castillo en 2022, que acabó con su caída y encarcelamiento. Con ese panorama y con encuestas previas que anticipaban una definición ajustada, la elección no solo determinará a un nuevo presidente, sino que también pondrá a prueba la capacidad del sistema político peruano para salir de un ciclo de confrontación, fragilidad y cuentas pendientes con la institucionalidad.
