Una reflexión difundida con el título “Estetoscopios satánicos biblias diabólicas” concentra la atención en dos frentes delicados para la vigilancia institucional: las informaciones sobre actividades fraudulentas de algunos médicos y el riesgo de que las autoridades actúen al margen de la Constitución. A partir de comentarios de tres personas, el autor arma una crítica que, más allá de la metáfora, apunta a la necesidad de controles y rendición de cuentas.
En el primer punto, menciona al doctor Moisés Scarborough, actual director del Plan Médico Jurídico del Colegio Médico Dominicano a cargo de la defensa de los médicos demandados, quien respaldó informaciones de la comunicadora Edith Febles sobre actividades fraudulentas de algunos médicos. Desde ahí, el texto los retrata metafóricamente como “estetoscopios satánicos”, en una imagen que enfatiza la gravedad de prácticas que reclaman fiscalización efectiva.
La segunda parte lleva la advertencia al terreno político e institucional. El autor indica que Nayib Bukele no habla sobre los casos de corrupción de ex funcionarios y ministros de su país, recoge la frase del doctor Jorge Chaín Herrera de que “Parece que delinquir forma parte de la condición humana natural”, y cita a Eduardo Martínez cuando afirma que “las autoridades no deberían usar métodos inconstitucionales para aplicar la ley” y que “el poder absoluto corrompe absolutamente”. Con esa comparación, el texto contrapone discurso y límites legales, y deja una alerta clara: cuando la Constitución se toma como un simple papel, la vigilancia ciudadana resulta indispensable.
