El reciente accidente registrado en el Aeropuerto Internacional de La Romana, en el que fallecieron el piloto Erick Diago, de 39 años, y el copiloto Rudy Gahasal, de 34, ambos estadounidenses, continúa rodeado de dudas mientras avanza la investigación oficial. Con base en información de dominio público, el piloto dominicano Aroly Díaz señaló que una tragedia de este tipo suele obedecer a una sucesión de fallas y advirtió, al mismo tiempo, que cualquier versión concluyente en esta fase sería prematura.
Díaz recordó que la pesquisa está a cargo de la comisión investigadora del Instituto de Aviación Civil Dominicano, con el respaldo de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) y de la Administración Federal de Aviación (FAA), debido a que la aeronave tenía matrícula estadounidense y la tripulación también era de ese país. A la vez, puso en duda las versiones que ya circulan públicamente sobre las causas del siniestro y afirmó: «Hasta el momento, ninguno de los que ha hablado conoce las especificaciones de esa aeronave».
Entre los elementos que, según explicó, podrían formar parte de la cadena del accidente figuran factores operacionales, humanos y las condiciones físicas del entorno donde terminó la aeronave. También indicó que se ha planteado la posibilidad de una falla hidráulica, aunque insistió en que una tripulación debidamente entrenada está preparada para afrontar escenarios complejos. Su planteamiento refuerza la necesidad de esperar resultados verificables de la investigación y de someter a escrutinio las explicaciones apresuradas en un caso que vuelve a colocar la seguridad y la rendición de cuentas en el centro del debate.
