Omar Fernández, senador del Distrito Nacional, respaldó la propuesta de eliminar el pago de anticipos para las microempresas y el sector agropecuario, aunque advirtió que el esquema planteado para las pequeñas empresas conserva una carga que, lejos de aliviar, podría presionar su operación. Según dijo, el Gobierno acogió de forma parcial una iniciativa que había sometido en cuatro ocasiones para liberar de anticipos a las microempresas.
El legislador explicó que la reducción de 12 a tres cuotas para las pequeñas empresas no modifica el monto total, sino que comprime los desembolsos en plazos más cortos: 50 % en una primera cuota, 30 % en una segunda y 20 % en una tercera. A su juicio, esa fórmula obligaría a muchas compañías a realizar pagos mucho más altos que los vigentes. Como ejemplo, mencionó una mueblería que hoy pagaría cerca de 225 mil pesos mensuales en anticipos, pero que con el nuevo sistema tendría que desembolsar 1.35 millones de pesos en la primera cuota.
Frente a ese panorama, planteó eliminar por completo los anticipos para las pequeñas empresas y, en el caso de las medianas, permitir que la primera cuota pueda fraccionarse en cuatro pagos, además de rebajar a la mitad el monto previsto inicialmente. Fernández insistió en que cualquier reforma debe disminuir la carga administrativa sin comprometer la capacidad operativa de negocios que generan una parte importante del empleo en el país, en medio de un debate que vuelve a cuestionar si el cambio anunciado se traduce realmente en alivio para las pymes.
