WASHINGTON.- La semana económica mundial tiene en Estados Unidos dos paradas decisivas y ambas llegan con una señal de advertencia: el Foro de Política Económica de Jackson Hole y la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 estarán atravesados por la creciente deuda estadounidense, las tensiones geopolíticas y los cambios en el sistema financiero internacional.
Jackson Hole arranca el jueves en Wyoming y seguirá viernes y sábado. Allí, el mercado seguirá de cerca las señales que pueda dar el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, sobre la política monetaria. Pero también se impone el examen sobre el deterioro de las cuentas públicas de Estados Unidos: la deuda superó recientemente los 40 billones de dólares y los bonos del Tesoro a 30 años llegaron a rendir más de 5,3 %, su nivel más alto en casi dos décadas, antes de moderarse tras el anuncio del Departamento del Tesoro sobre un incremento en las recompras de títulos.
Ese respiro, con todo, queda en entredicho. Analistas señalan que las medidas podrían ser apenas transitorias si no se abordan problemas estructurales como el elevado déficit fiscal, las necesidades de financiamiento y las expectativas inflacionarias. Con la inflación todavía por encima del objetivo de la Reserva Federal y la posibilidad de que las tasas sigan utilizándose para contenerla, el debate internacional vuelve a dejar en evidencia el contraste entre las respuestas inmediatas del poder económico y la persistencia de los desequilibrios de fondo.
