A partir del precedente de “The China Shock”, publicado por Autor, Dorn y Hanson en enero de 2016, el artículo recuerda cómo cambios bruscos en el comercio mundial dejaron efectos persistentes sobre el empleo y los salarios en comunidades concretas de EE. UU. Desde ahí, la atención se traslada a Cuba, donde el texto plantea que Washington habría optado por un cambio de rumbo frente al régimen de la isla, en medio de una nueva reconfiguración geopolítica regional.
La pieza afirma que esa posibilidad aparece mientras Cuba sigue cargando con una situación social extrema, descrita con una población mayoritariamente sumida en la pobreza, un salario promedio mensual de US$20 y un salario mínimo mensual de US$4 al tipo de cambio del mercado libre o informal. Más que una discusión abstracta sobre estrategia internacional, el planteamiento deja al descubierto el contraste entre la continuidad de un régimen cerrado y el deterioro material de la población.
En ese marco, el texto también enlaza el endurecimiento de la postura de EE. UU. con el desconocimiento del triunfo de la oposición política en las elecciones del 28 de julio de 2024 por parte de Nicolás Maduro. La secuencia refuerza una alerta institucional más amplia: cuando el poder se blinda frente al voto y a los controles democráticos, el costo termina recayendo sobre la ciudadanía, con pobreza, salarios deprimidos y una crisis prolongada que exige vigilancia política y rendición de cuentas.
