La advertencia del economista Alejandro Grisanti Capriles puso en entredicho el acuerdo petrolero anunciado por Donald Trump con Venezuela, al señalar que el pacto concede a una sola empresa acceso a un tercio de las reservas de crudo venezolanas. A su juicio, esa concentración de poder, unida a la opacidad del proceso, supone un retroceso institucional en un país que además suscribió el convenio con un gobierno no electo tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026.
Grisanti afirmó que la ausencia de contrapesos transforma el acuerdo en un factor de riesgo para la estabilidad política y económica venezolana. A ello se suma el efecto del terremoto que arrasó más del 50% de las edificaciones en un estado costero clave: aunque las áreas productivas no resultaron tan golpeadas, la tragedia hace todavía más delicada cualquier decisión adoptada sin controles claros ni rendición de cuentas.
El economista también apuntó que República Dominicana conserva un crecimiento por encima del 4% pese a la incertidumbre global, aunque insistió en que esa estabilidad no debe asumirse como garantizada. Su recomendación de bajar la meta inflacionaria a niveles más reducidos, similares a los de Perú o Colombia, refuerza la necesidad de vigilar la gestión económica del gobierno dominicano, en un momento en que el déficit fiscal de Estados Unidos, la radicalización política y el encarecimiento del financiamiento para países emergentes aumentan la presión externa.
