El Real Madrid superó 2-1 al Inter, aunque el marcador no disipó las dudas que seguían sobre el equipo después de caer ante el Betis. En un encuentro que terminó por crispar al Bernabéu en el tramo final, los tantos de Kylian Mbappé y Fede Valverde llegaron desde la presión, la vía en la que más había insistido Mourinho, mientras Thibaut Courtois sostuvo de nuevo al conjunto blanco cuando el rival puso en cuestión la ventaja.
La primera parte dejó una imagen incómoda por la distancia entre lo que reflejó el resultado y lo que ocurrió sobre el césped. Mbappé abrió el camino al cuarto de hora al aprovechar su trabajo en la presión, y Valverde amplió antes del descanso con la misma fórmula. Sin embargo, el Inter entendió mejor ese tramo, jugó con más naturalidad, encontró espacios y remató diez veces. Huijsen rozó el gol en propia puerta, Courtois respondió ante Calhanoglu y Curtis Jones sacudió la cruceta. Pese a ese dominio, el conjunto italiano se marchó al descanso 2-0 abajo.
El choque también volvió a poner bajo examen el momento de un Real Madrid aún en construcción. Con el centro del campo muy mermado por las ausencias de Bernardo Silva, Güler y Camavinga, Mourinho recurrió a Alexander-Arnold como centrocampista ocasional, retrasó a Bellingham y dio entrada a Brahim. La victoria llegó, aunque fue más corta de lo que por momentos sugirió el marcador y dejó un cierre entre pitos que reforzó la sensación de que el resultado alivió la urgencia sin resolver las carencias de juego.
