El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, encabezó este sábado en Dajabón la septuagésima sexta graduación del Instituto Tecnológico San Ignacio de Loyola (ITESIL), donde 180 jóvenes recibieron títulos en distintas áreas de la Educación Técnico Profesional. En su intervención, presentó esta modalidad como una vía para ampliar opciones de estudio, empleo y emprendimiento entre la juventud.
Durante el acto, De Camps sostuvo que la educación técnica debe conectar con “la vida real” y afirmó que más de 120 mil jóvenes cursan actualmente el bachillerato en la modalidad Técnico Profesional. También planteó que su responsabilidad al frente del Ministerio de Educación es fortalecer esa conexión para que la formación responda a las necesidades de las comunidades y a los cambios del mundo.
El énfasis oficial en esa promesa vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad de la gestión para llevar ese objetivo del discurso a resultados verificables en cada territorio. El propio ministro insistió en que los politécnicos deben dialogar con la realidad productiva de sus comunidades, incorporar nuevas tecnologías y anticiparse a los cambios, una meta que eleva la presión pública sobre el sistema para demostrar que la expansión de la formación técnica se traduce en oportunidades concretas para los jóvenes y sus familias.
