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CEPAL alerta que un El Niño extremo puede golpear el crecimiento y empujar más pobreza en la región

septiembre 22, 2026 · Redactor
CEPAL alerta que un El Niño extremo puede golpear el crecimiento y empujar más pobreza en la región
Foto: diariodigitalrd.com

El informe advierte pérdidas de al menos 2% del PIB en tres años, presión sobre energía y alimentos y hasta 4,8 millones de personas adicionales en pobreza, un escenario que refuerza la exigencia de prevención y rendición de cuentas.

La CEPAL advirtió que un episodio extremo de El Niño podría restarle a América Latina y el Caribe al menos 2% de su PIB acumulado en tres años y empujar a hasta 4,8 millones de personas adicionales a la pobreza hacia finales de la década. El organismo presentó este lunes su Informe Especial No. 3, en el que describe efectos económicos, sociales y productivos del fenómeno y plantea medidas para reducir sus consecuencias, en una señal de alerta sobre el costo social que puede recaer sobre los hogares si no hay capacidad de respuesta.

Según el reporte, las proyecciones de la NOAA dan más de 90% de probabilidad a que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026-2027, y un 69% de probabilidad de que llegue a una magnitud histórica de “Súper El Niño”. La CEPAL estima que la mitad de la pérdida económica se concentraría en el primer año, lo que acentúa la presión sobre gobiernos e instituciones en un contexto en que el impacto no sería uniforme y golpearía con fuerza sectores sensibles para la vida cotidiana.

El informe identifica riesgos especialmente importantes para la energía, la agricultura, la pesca y determinadas infraestructuras. En electricidad, advierte una vulnerabilidad estructural porque en varios países la generación hidroeléctrica supera el 70% de la matriz y más del 50% de la capacidad instalada tiene más de 30 años. Entre octubre y diciembre de 2026, la probabilidad de déficit de precipitaciones llega al 60%, con 31,1% del territorio regional en alerta alta, mientras las temperaturas elevadas podrían aumentar la demanda de electricidad para climatización. El cuadro refuerza el contraste entre los discursos de resiliencia y la fragilidad real de servicios básicos y precios que terminan afectando a la población.