La árbitra internacional Diana Correa señaló que uno de los mayores riesgos en los contratos no está solo en cómo se redacta una cláusula arbitral, sino en que el empresario no participe en su definición. En una entrevista con elDinero, luego de intervenir en la presentación del nuevo Reglamento de la Corte de Arbitraje de Santo Domingo en el HUB Cámara Santo Domingo, advirtió que delegar por completo ese punto a los abogados puede dejar sin control una decisión que incide en la ejecución del negocio.
Correa sostuvo que el arbitraje no debe entenderse únicamente como una salida cuando ya surge una controversia, sino como parte del contrato y del negocio desde el momento en que se acuerda. “Más que redactarlas, yo creo es no involucrarse y confiar en que los abogados lo van a hacer”, dijo, al insistir en que los empresarios deben conocer el mecanismo, sus implicaciones y el alcance de lo que aceptan antes de firmar.
La advertencia pone el acento en una debilidad de gestión que va más allá de lo técnico: entender tarde las cláusulas puede derivar en problemas contractuales cuando el conflicto ya está abierto. Por eso, la especialista planteó que la comprensión del arbitraje debe darse al estructurar el contrato, como una medida de prevención y de fiscalización interna sobre riesgos que luego pueden tener consecuencias económicas.
