República Dominicana cerró 2025 con 85,747 toneladas de carne de pollo importadas, más del doble que en 2021, cuando el volumen fue de 41,834 toneladas, según el Chicken Meat Report 2026 del Instituto Latinoamericano de Avicultura (ILP). El dato coloca bajo escrutinio la evolución del mercado: en el mismo período, la producción nacional también creció 52.6%, al pasar de 346,880 a 529,174 toneladas, pero ese aumento no evitó que las compras externas terminaran 105% por encima del nivel de hace cuatro años.
La trayectoria de las importaciones mostró además fuertes oscilaciones. Subieron a 74,175 toneladas en 2022, bajaron a 28,581 en 2023 y luego saltaron a 90,840 en 2024. En 2025 retrocedieron 5.6%, aunque se mantuvieron muy por encima del punto de partida de 2021. En paralelo, la disponibilidad doméstica avanzó de 388,714 a 614,921 toneladas, un alza de 58.2%, lo que refuerza la necesidad de vigilar cómo se está resolviendo el equilibrio entre producción local y compras externas en un alimento de alto impacto para los hogares.
Miguel Lajara, presidente de Sanut y miembro de la Asociación Dominicana de Avicultura (ADA), sostuvo que la producción nacional representa más del 85% de la demanda y que las importaciones operan como complemento del mercado. Aun con esa explicación, la combinación de mayor producción y mayor dependencia de importaciones deja abierto un contraste entre discurso y resultado que exige seguimiento público y rendición de cuentas sobre el costo y la gestión del abastecimiento.
