El Ministerio de Hacienda y Economía admitió que el subsidio a los combustibles ya sobrepasó con holgura lo proyectado para 2026: de unos RD$12,000 millones presupuestados para todo el año, la cifra rebasa los RD$43,000 millones. La advertencia de Magín Díaz pone bajo la lupa el manejo del gasto, en un momento en que esos recursos salen del presupuesto general del Estado y cargan las finanzas públicas.
De acuerdo con el funcionario, cada peso destinado a sostener ese subsidio deja de dirigirse a áreas prioritarias como salud, educación, inversión pública y protección social, trasladando el costo de esa decisión fiscal a servicios sensibles para la población. Precisó además que, sin ese apoyo a los combustibles, el déficit fiscal de este año rondaría el 3.3% del PIB, con efectos sobre la deuda.
Díaz también definió el esquema vigente como generalizado y regresivo, al favorecer por igual a consumidores de distintos niveles de ingreso, desde quien usa gasolina prémium en un vehículo de alta gama hasta un trabajador que se desplaza en motor. Ante ese contraste, planteó avanzar hacia mecanismos de focalización: mantener el subsidio al GLP y al gasoil regular por su impacto en la población vulnerable y en el transporte de carga y pasajeros, mientras se desmonta de forma gradual el apoyo a las gasolinas regular y prémium o se reemplaza por compensaciones directas.
Aunque señaló que el crecimiento estimado de 5% a 5.3%, la inflación a la baja y las recaudaciones por encima de lo presupuestado han amortiguado parcialmente el golpe, la magnitud del desvío refuerza la exigencia de explicaciones sobre prioridades, sostenibilidad y control del gasto.
