Washington, 10 jun (EFE).- El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, advirtió durante una visita a la base naval de Guantánamo que sería «imprudente» que Cuba intentara obtener armas con capacidad de alcanzar ese enclave militar o territorio estadounidense, en un contexto de escalada de tensiones bilaterales. El funcionario sostuvo ante tropas estacionadas en la base que el liderazgo cubano se expondría a una confrontación que, según dijo, no podría soportar, al tiempo que aseguró que el Departamento de Guerra está preparado para cualquier contingencia.
La declaración se produjo mientras Hegseth recorría instalaciones de Guantánamo como parte de una gira de supervisión de operaciones en la región. Aunque afirmó que EE.UU. no busca enemigos ni adversarios y dijo esperar que en el futuro puedan ser «amigos» de los dirigentes cubanos, también insistió en que «el futuro de Cuba está en manos» del presidente Donald Trump y de las autoridades de la isla, dejando en evidencia el contraste entre el discurso de apertura y una política de presión reforzada.
Desde enero pasado, la Administración Trump ha aumentado la presión sobre Cuba con un bloqueo petrolero que ha agravado la crisis económica endémica del país, mientras las nuevas advertencias desde Guantánamo elevan la alerta sobre el impacto político y social de una confrontación que sigue escalando. El episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fiscalizar las decisiones de poder que, más allá de la retórica militar, terminan profundizando la inestabilidad en la región.
