Las captaciones del sistema financiero llegaron a RD$ 3.5 billones a junio de 2026, con un aumento de RD$ 480,807 millones en un año, según el informe «Tendencias del ahorro en República Dominicana» divulgado por la Superintendencia de Bancos. Pero detrás del dato voluminoso aparece un contraste más duro para los hogares: ahorrar más no significó proteger mejor el poder de compra.
El propio informe indica que la tasa promedio pagada por las captaciones en pesos fue de 4.23 %, mientras el Banco Central reportó una inflación interanual de 5.12 % a septiembre de 2026. A eso se suma la retención de 10 % de impuesto sobre la renta a los intereses, establecida en el artículo 306 bis del Código Tributario, incorporado por la Ley 253-12. Con ese esquema, un depósito de RD$ 100,000 que genere RD$ 4,230 en intereses deja RD$ 3,807 netos, cuando el mismo nivel de consumo pasa a costar RD$ 105,120: el ahorrante termina con RD$ 103,807 y pierde RD$ 1,313 de poder adquisitivo sin que el estado de cuenta refleje ese deterioro.
La advertencia abre un flanco de fiscalización sobre Hacienda y sobre el costo real de una política que grava rendimientos ya debilitados por la inflación. El texto plantea que no basta con celebrar el crecimiento del ahorro si una parte de ese dinero se encoge en términos reales y si la cuenta de ahorro común suele pagar menos que el promedio citado. En medio de cualquier discusión sobre reforma fiscal e impuestos, el dato expone la distancia entre el discurso de estabilidad y la presión concreta que enfrentan los ciudadanos para resguardar su dinero.
