El presidente Luis Abinader dispuso el ascenso de 634 agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) mediante el decreto 301-23, que crea el reglamento de la «Carrera del Agente de la DNCD». Aunque la medida fue presentada como un hito, el propio anuncio confirma que es la primera vez, desde la fundación del organismo, que se producen promociones formales de rango dentro de esa estructura.
Los ascensos alcanzan distintas categorías de la escala jerárquica civil, entre ellas agente primero, segundo y especial; oficial primero, segundo y especial; e inspector primero y segundo. La decisión impacta al personal operativo y auxiliar de la clase civil que trabaja en la DNCD y que no proviene de las Fuerzas Armadas ni de la Policía Nacional, un segmento cuya regularización había permanecido pendiente.
En el marco del 38 aniversario de la DNCD, el Gobierno defendió la disposición como un fortalecimiento institucional y una mejora de las condiciones laborales. Abinader felicitó a los agentes por su labor contra el narcotráfico, mientras el vicealmirante José M. Cabrera Ulloa agradeció el apoyo presidencial. Sin embargo, el alcance simbólico del anuncio también deja en evidencia que una estructura clave en la lucha antinarcóticos operó durante décadas sin promociones formales para parte de su personal.
