Una auditoría médica del Seguro Nacional de Salud (Senasa) detectó que afiliados masculinos figuraban con una o varias consultas de ginecología registradas a su nombre, aunque al ser contactados negaron haber recibido esos servicios. El caso quedó incorporado a la investigación del Ministerio Público sobre una presunta estructura que habría usado datos reales de afiliados para generar autorizaciones, reclamaciones y pagos por atenciones no solicitadas ni recibidas.
La irregularidad aparece en la auditoría practicada al gineco-obstetra Steven Alexander Rabssa Fernández, uno de los profesionales investigados en esta nueva fase del caso Senasa. De acuerdo con la orden judicial de allanamiento y secuestro emitida el 15 de septiembre, la revisión detectó un incremento significativo de las autorizaciones correspondientes a ese prestador y, al examinar aleatoriamente historiales de afiliados, Senasa encontró consultas de medicina especializada en ginecología cargadas a hombres. El documento también reporta servicios facturados pero no suministrados y casos de duplicidad de prestaciones.
La investigación sostiene que no se trataba de errores aislados, sino de un esquema en el que empleados o exempleados de Senasa accedían a información de afiliados y, junto a profesionales de la salud, llenaban formularios con diagnósticos, consultas y procedimientos que los usuarios nunca solicitaron. Según el Ministerio Público, también se habrían falsificado firmas y utilizado códigos reales de médicos para dar apariencia de legitimidad a los reclamos, un cuadro que refuerza la presión por explicaciones y controles efectivos sobre la gestión del seguro estatal.
