La recuperación este viernes del cuerpo de Jonathan Bautista dejó en dos las víctimas mortales del accidente de jet ski registrado en el río Higuamo, una tragedia que vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de vigilancia, prevención y respuestas claras cuando hechos así golpean a familias y comunidades.
Bautista era buscado desde la tarde del jueves, cuando ocurrió el incidente en el que también perdió la vida Nashla María Griffith. Su hallazgo llegó tras varias horas de búsqueda en las que participaron miembros de distintas instituciones de rescate y seguridad desplegadas en la zona.
Con la localización de ambos cuerpos, las autoridades consideran concluida la fase de búsqueda, aunque no la de rendición de cuentas. Todavía queda por establecer oficialmente en qué circunstancias se produjo el accidente en las aguas del Higuamo, un punto decisivo para determinar si existieron fallas que pudieron evitar un desenlace de esta magnitud.
La consternación entre familiares, amigos y residentes de San Pedro de Macorís refleja el costo social de una tragedia que no se agota con el operativo de recuperación. Más allá del hallazgo, permanece la exigencia ciudadana de que las autoridades aclaren qué ocurrió y qué controles existen para evitar que otro hecho parecido vuelva a cobrarse vidas.
