El acelerado crecimiento de las ciudades, las presiones ambientales y sociales sobre los territorios, así como el impacto del cambio climático y la desigualdad urbana, fueron señalados como desafíos centrales de la arquitectura moderna durante la apertura del Primer Congreso Internacional de Arquitectura y Futuro del Hábitat 2026, del que el país es sede.
En la ceremonia inaugural, Marco Martínez sostuvo que la arquitectura del siglo XXI no puede limitarse al diseño de edificaciones, sino que debe convertirse en una herramienta de transformación social para generar territorios, mejorar la calidad de vida y promover el bienestar colectivo. También llamó a reflexionar sobre el tipo de ciudades que se están construyendo para las futuras generaciones y sobre la formación de profesionales capaces de responder a los retos humanos, sociales y ambientales actuales.
Martínez planteó que el futuro del hábitat requiere esfuerzos conjuntos entre la academia, el Estado, la sociedad y el sector privado, mediante diálogo, investigación, innovación y pensamiento interdisciplinario. En ese contexto, instó a las nuevas generaciones de arquitectos a mantener una visión crítica, humana y socialmente responsable. El encuentro fue organizado por la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en la celebración de sus 69 años.
