La muerte de un recluso preventivo en el Centro de Rehabilitación Beller, en Dajabón, volvió a colocar bajo la lupa las condiciones de custodia y la respuesta institucional dentro del sistema penitenciario. Calixto Antolín Ramírez Martínez fue hallado sin signos vitales la mañana de este jueves, mientras se encontraba en prisión preventiva por una acusación vinculada a la Ley 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas.
Según los reportes preliminares, el interno permanecía recluido desde hacía un año, un mes y 20 días, sin que hasta ahora se hayan ofrecido más detalles sobre el estado de su proceso judicial. Aunque una versión inicial indica que habría sufrido un infarto, esa información sigue a la espera de confirmación mediante el levantamiento oficial del cadáver y los estudios médicos correspondientes.
Al penal se esperaba la llegada del médico legista, junto con representantes del Ministerio Público y miembros de la Dicrim, para iniciar las pesquisas. Mientras tanto, familiares y allegados exigen una explicación clara sobre las circunstancias del fallecimiento, incluida la atención médica que pudo haber recibido y las condiciones en que fue encontrado. Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido información sobre el caso, en un hecho que vuelve a poner sobre la mesa la situación de los privados de libertad que pasan largos períodos en prisión sin sentencia definitiva.
