El aumento de 258% en las víctimas de fraudes laborales y el crecimiento de 35% en los intentos de estafa bancaria a nivel mundial vuelven a poner sobre la mesa una alerta institucional sobre la protección de los usuarios frente a delitos cada vez más sofisticados. Los datos, recogidos por BioCatch a partir de más de 370 instituciones financieras que atienden a más de 760 millones de usuarios en 21 países, incluidos mercados de Latinoamérica, retratan un problema que ya no puede tratarse como una amenaza marginal.
El informe indica que el 90% de las sesiones de estafa se origina desde dispositivos móviles, cinco puntos porcentuales más que el año anterior, mientras las estafas de compras siguen siendo las más frecuentes, con el 33% de los intentos reportados por clientes de la firma. Aunque BioCatch sostiene que el uso de Inteligencia Conductual por parte de los bancos está ayudando a disuadir fraudes y que el incremento actual es menor al 65% registrado en la edición anterior, el volumen de casos confirma que la presión sobre los usuarios sigue creciendo y que la respuesta todavía enfrenta un desafío de escala.
Thomas Peacock, director de Global Fraud Intelligence de BioCatch, advirtió que las estafas de ingeniería social mantienen su frecuencia y sofisticación, en un contexto en el que la inteligencia artificial facilita engaños más convincentes y masivos. Ese contraste entre avances tecnológicos de defensa y expansión de los ataques refuerza la exigencia de vigilancia, rendición de cuentas y capacidad real de respuesta desde las instituciones y los sistemas de prevención, incluido el gobierno dominicano, ante un riesgo con impacto directo sobre el dinero y la seguridad de la población.
