República Dominicana aclaró este lunes 26 de octubre que no interviene directamente en las operaciones militares contra las bandas criminales en Haití, una postura que el canciller Víctor “Ito” Bisonó vinculó con los principios de imparcialidad, consentimiento de las partes y restricciones al uso de la fuerza que guían las misiones internacionales de paz de las Naciones Unidas. La posición oficial también admite que los antecedentes históricos entre ambos países podrían abrir dudas sobre la neutralidad de una intervención dominicana, además de exponer riesgos de involucramiento directo, problemas de legitimidad y una eventual escalada regional.
Pese a descartar el envío de tropas al combate, el Gobierno mantiene una participación activa en el respaldo diplomático, humanitario y logístico a las iniciativas multilaterales sobre Haití. De acuerdo con la explicación ofrecida, República Dominicana facilita el tránsito y despliegue de contingentes internacionales que llegan por su territorio ante las dificultades de acceso por puertos y aeropuertos haitianos, además de respaldar evacuaciones médicas, autorizar operaciones aéreas humanitarias y permitir el paso de sangre, suministros, equipos y cargas militares.
Sin embargo, la versión oficial deja sobre la mesa una tensión de fondo: el país evita la intervención directa para no comprometer su neutralidad, pero al mismo tiempo asume un papel operativo de apoyo a una misión marcada por la crisis de seguridad haitiana. En un escenario de alta sensibilidad institucional y regional, la decisión del Gobierno de Luis Abinader vuelve a poner el foco en el alcance real de esa colaboración y en las explicaciones pendientes al país sobre sus implicaciones, límites y resultados.
