República Dominicana llevó a cabo una operación de manejo de pasivos con la recompra de US$1,385.2 millones en bonos soberanos que vencían en enero de 2027 y la colocación, al mismo tiempo, de una nueva emisión por US$1,600 millones con vencimiento en marzo de 2039. La iniciativa, ejecutada por el Ministerio de Hacienda y Economía, fue presentada como una forma de disminuir las necesidades de refinanciamiento a inicios de 2027 y trasladar parte de la deuda hacia el largo plazo.
La movida, sin embargo, también vuelve a poner sobre la mesa el costo y el alcance de esa estrategia: los bonos recomprados tenían un cupón de 5.95 %, mientras que la nueva emisión fue colocada a 6.85 %. Hacienda señaló además que actuó en un entorno internacional de volatilidad, incertidumbre y tasas elevadas, un escenario que refuerza la necesidad de fiscalización sobre decisiones que comprometen recursos públicos por más tiempo.
De acuerdo con el ministerio, las ofertas para la recompra representaron el 81.5 % del monto en circulación del bono, en tanto que la nueva emisión recibió órdenes por US$6,542.4 millones, 4.1 veces el monto colocado. La institución indicó que el diferencial frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos quedó en 181 puntos básicos, por debajo de los 349 puntos básicos registrados en enero de 2017 para los títulos ahora recomprados. Pese a esa explicación oficial, la operación coloca en primer plano una exigencia de rendición de cuentas sobre cómo este manejo de deuda se traduce en un alivio real para las finanzas públicas y no solo en un traslado de obligaciones hacia el futuro.
