El director de Servicios Penitenciarios y Correccionales, Roberto Santana, sostuvo que el modelo carcelario aplicado en El Salvador durante el gobierno de Nayib Bukele no puede asumirse como una solución integral, al entender que responde a “una reacción de choque a una situación extrema” y no asegura la reinserción social de los internos.
En el Almuerzo de Medios del Grupo Corripio, Santana planteó que una política penitenciaria efectiva debe incorporar especialistas de la conducta y acompañamiento, porque de lo contrario los privados de libertad regresarán a los barrios y comunidades de donde salieron, espacios que describió como violentos. “Sin embargo esa medida extrema no es suficiente, tiene que estar acompañada de una respuesta sistémica”, manifestó.
El funcionario explicó que en países como El Salvador, Honduras y Guatemala, históricamente afectados por estructuras criminales, los gobiernos han diseñado estrategias penitenciarias para enfrentar la inseguridad. Pero insistió en que el problema no se resuelve únicamente con cárceles de máxima seguridad, ya que la mayoría de los reclusos volverá a sus comunidades. “¿Qué es lo que hay cambiar?: el barrio”, dijo, al subrayar la necesidad de vigilar los resultados reales de cualquier modelo más allá del impacto inmediato de las medidas de fuerza.
