Las zonas francas terminaron 2025 con 200,237 empleos y 1,685 nuevos puestos, de acuerdo con el Informe Estadístico de Zonas Francas 2025 del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE). El dato confirma su peso en el empleo formal, pero el aumento interanual de apenas 0.8% también alimenta cuestionamientos sobre la distancia entre el discurso de éxito y los resultados concretos que percibe la población.
El reporte precisa que las zonas francas de administración privada concentraron 109,218 empleos, equivalentes al 54.5% del total de puestos directos. A su vez, los parques de administración mixta aportaron 22,990 empleos (11.5%), los de administración pública 21,931 (11%), las zonas francas especiales 25,549 (12.8%) y las zonas francas de servicios 20,549 trabajadores (10.3%). En conjunto, los parques de zonas francas reunieron 148,884 trabajadores, para el 74.4% del empleo total del régimen.
Por género, las mujeres siguieron al frente con 106,827 empleos, que representan el 53% del total, frente a 93,410 hombres, equivalentes al 47%. La mayor presencia femenina se observó en las empresas instaladas en parques de zonas francas, donde se concentró el 80.1% del empleo femenino del régimen, con 85,593 trabajadoras. Ese dato subraya la relevancia social del sector, pero también aumenta la presión por una vigilancia pública sobre la calidad y el alcance de una actividad que no puede exhibirse solo como propaganda de gestión mientras su expansión luce limitada.
Con un sector que sigue siendo decisivo para las exportaciones y el empleo formal, el reto político ya no es mostrar cifras aisladas, sino rendir cuentas sobre su capacidad real para generar oportunidades al ritmo que demanda el país. Ahí, entre el relato y el resultado, se mide el desgaste de la gestión, no en la exposición de estadísticas.
