Un informe privado de la denominada Rape Gang Inquiry concluye que redes organizadas de explotación sexual infantil actuaron durante décadas en distintas zonas del Reino Unido, en un escenario marcado por fallos sistemáticos de instituciones públicas llamadas a proteger a las víctimas. El documento, de 219 páginas y sin carácter oficial, sostiene que las autoridades británicas no reaccionaron de manera efectiva pese a denuncias e indicios reiterados sobre estos abusos.
El trabajo reúne testimonios de sobrevivientes, familiares y denunciantes, y afirma que la ausencia de respuesta de cuerpos policiales, servicios sociales, centros educativos y otros organismos públicos permitió que estos delitos se prolongaran durante años sin una actuación adecuada. Según el resumen ejecutivo, la mayoría de las víctimas eran niñas en situación de vulnerabilidad, captadas mediante engaños, alcohol o drogas y luego sometidas a explotación sexual por grupos organizados en distintas localidades.
Ante ese panorama, los autores exigen reformas profundas en los sistemas de justicia y protección de menores. Entre las recomendaciones aparecen el endurecimiento de sanciones, mejores mecanismos para registrar información sobre agresores, un mayor intercambio de datos entre agencias y medidas de rendición de cuentas para las instituciones que incumplan sus obligaciones legales, en un nuevo llamado a vigilar y controlar a organismos que, según el informe, fallaron durante años.
