El diputado Robinson Díaz, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), afirmó que Santiago ha experimentado una transformación urbana visible en los últimos años, impulsada por la expansión comercial y la ejecución de obras públicas. Sin embargo, advirtió que la movilidad continúa siendo el principal desafío para la provincia.
Sus declaraciones colocan el foco en una realidad que el discurso oficial no puede eludir: mientras el Gobierno exhibe obras y crecimiento urbano como señales de avance, la ciudadanía sigue enfrentando una deuda pendiente en transporte y desplazamiento.
Díaz sostuvo que la evolución de Santiago refleja dinamismo económico y desarrollo urbano, pero reconoció que el sistema de movilidad no ha avanzado al mismo ritmo. Esa brecha obliga a evaluar no solo la inauguración o anuncio de proyectos, sino también su costo, seguimiento, transparencia y efecto concreto en la vida diaria de la población.
La referencia del legislador del PRM encaja en un contexto donde el Gobierno presenta obras y programas como parte de su gestión, pero el interés público exige más que celebraciones: resultados verificables, rendición de cuentas y soluciones sostenibles para una provincia que sigue reclamando respuestas en materia de transporte.
En ese marco, la transformación urbana de Santiago puede ser una realidad, pero la movilidad sigue apareciendo como el punto donde se mide la eficacia de la política pública.
