NUEVA DELHI.- La dispersión policial de miles de manifestantes que marchaban este lunes hacia el Parlamento de Nueva Delhi volvió a colocar bajo presión al gobierno indio, en medio de denuncias por irregularidades en los exámenes universitarios y exigencias de dimisión contra el ministro de Educación, Dharmendra Pradhan. La protesta, declarada ilegal por la policía el domingo, derivó en un nuevo choque entre la respuesta oficial y el reclamo ciudadano. «Queremos que el gobierno nos escuche, no que nos haga callar», declaró a la AFP el manifestante K.M. Gulshan.
La crisis se produce después de que en mayo fuera anulado por irregularidades el examen de acceso a medicina realizado por más de dos millones de estudiantes, un episodio que, según medios locales, provocó que varios candidatos se suicidaran. Desde la apertura de la sesión parlamentaria, el líder de la oposición en la cámara alta, Mallikarjun Kharge, denunció el uso de la fuerza policial y acusó al gobierno de intentar silenciar una protesta vinculada, dijo, con «el futuro de cientos de miles de nuestros hijos».
El malestar también ha expuesto el desgaste de la gestión frente a una juventud que, pese al fuerte crecimiento económico del país, sigue sin encontrar respuestas. El partido de las «cucarachas», lanzado en mayo por un estudiante indio graduado en Estados Unidos, ha capitalizado ese descontento con protestas en distintas partes del país. A ese movimiento se sumó Sonam Wangchuk, figura de la sociedad civil india, quien inició el 28 de junio una huelga de hambre en apoyo a las reivindicaciones y fue hospitalizado a la fuerza el sábado por el deterioro de su estado de salud.
