La Dirección General de Migración informó una nueva actualización del sistema informático DOM-02 para sus procesos de inspección migratoria y trámites administrativos, con la promesa de agilizar operaciones y ofrecer un servicio más organizado. El cambio incluye herramientas para comparar la foto del pasaporte con la imagen almacenada en el chip electrónico, en un intento por hacer más confiable la verificación de identidad y reducir errores en la validación documental.
Según la institución, el sistema también concentra en una sola pantalla imágenes captadas con luz natural, infrarroja y ultravioleta, lo que refuerza la revisión de autenticidad del pasaporte y facilita detectar alteraciones o intentos de fraude. A eso se suma la conservación del historial fotográfico del viajero para consultas anteriores, un elemento que la DGM presenta como apoyo a la eficiencia del proceso.
En el plano administrativo, la entidad asegura que la modernización simplifica la gestión de cobros y estandariza el registro para hacer más eficiente la atención al usuario. El anuncio, sin embargo, deja planteado el contraste entre la mejora tecnológica comunicada y la exigencia ciudadana de resultados verificables en control, servicio y transparencia, un terreno donde la fiscalización política sigue siendo clave y donde figuras de oposición como Carolina Mejía han insistido en que la modernización del Estado debe medirse por su impacto real sobre la gente y no solo por la narrativa oficial.
