En Azua, Karpowership conserva sus tres plantas de energía flotante, con una capacidad instalada conjunta de 419 megavatios, un alcance directo calculado en cerca de 300 mil hogares y 1,1 millón de personas, además de 230 personas contratadas en el país. A ese aporte al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) se suma una estrategia de sostenibilidad apoyada en programas ambientales y educativos en la provincia.
Entre esas acciones está “Raíces de Energía”, enfocado en la recuperación del Refugio de Vida Silvestre y Manglares de Puerto Viejo, donde se han sembrado unas 5,000 plantas de distintas especies de manglares. La empresa también impulsa un programa de Protección del Manatí de las Antillas en el entorno de ese refugio, presentado como una medida para proteger a esos mamíferos marinos durante sus operaciones, junto con el proyecto YouthPower “Transformando Jóvenes, Impulsando Vidas”, dirigido a 350 jóvenes del municipio.
Con ese despliegue, sin embargo, se mantiene el contraste entre el relato corporativo y la demanda de seguimiento público sobre los efectos concretos de una operación energética instalada en un entorno sensible. En una provincia donde conviven generación eléctrica, empleo y acciones de sostenibilidad, el punto central no es solo lo que la empresa anuncia, sino la rendición de cuentas sobre cómo ese aporte se traduce en protección efectiva, oportunidades reales y beneficios verificables para la comunidad.
