El cuerpo sin vida de Nelson de los Santos, de 39 años, apareció dentro de un camión de la Dirección General de Migración (DGM) que llevaba cerca de 10 días estacionado en la parte trasera de su sede principal. El hallazgo puso en el centro del escrutinio los controles de una institución clave del gobierno dominicano. El cadáver estaba en avanzado estado de descomposición y solo fue detectado después de que un obrero advirtiera el fuerte olor que salía del vehículo.
La propia DGM explicó que, tras la alerta, su personal de seguridad dio parte a las autoridades y que miembros de la DICRIM y del INACIF hicieron el levantamiento y trasladaron el cuerpo. Según la versión preliminar, la víctima, conocida como “Gualey”, solía moverse por los alrededores de la institución como parqueador y lavador de vehículos, vivía en condición de indigencia y fue vista por última vez el pasado viernes.
Mientras la entidad asegura que coopera con el Ministerio Público y la Policía Nacional, el caso deja abierta la contradicción entre la presencia institucional y lo ocurrido dentro de un vehículo bajo su custodia. La DGM indicó que las circunstancias de la muerte siguen en investigación y que corresponde a las autoridades forenses determinar la causa.
El hecho vuelve a colocar la atención sobre la fiscalización de espacios oficiales donde confluyen seguridad, control y atención a poblaciones vulnerables. En medio de un desgaste de gestión y del debate político sobre las prioridades públicas —incluidas figuras como Carolina Mejía—, el episodio suma presión para que el gobierno dominicano ofrezca explicaciones verificables más allá del parte inicial.
