La vicepresidenta Raquel Peña anunció medidas luego de las muertes de varios recién nacidos en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, un episodio que volvió a poner bajo la lupa la respuesta de las autoridades sanitarias. “Una sola muerte es mucho”, expresó la funcionaria, al indicar que algunos fallecimientos habrían estado asociados a una infección bacteriana y que otros tendrían causas distintas.
Peña señaló que el Servicio Nacional de Salud y el Ministerio de Salud Pública llevan a cabo una investigación para precisar qué ocurrió y establecer acciones que impidan que se repita una situación parecida. De acuerdo con lo que explicó, ambas entidades revisan los protocolos y su aplicación. El anuncio se produce después de que el SNS admitiera que 31 neonatos murieron entre julio y agosto en ese centro, aunque sostuvo que solo tres de los fallecidos resultaron positivos al brote de klebsiella multirresistente y serratia detectado en agosto.
El brote alcanzó a 15 bebés: ocho continúan ingresados y cuatro recibieron el alta. Según datos ofrecidos por el propio SNS, 14 de las defunciones ocurrieron en julio y 17 hasta el 24 de agosto. Así, la versión oficial abre un frente de fiscalización sobre la capacidad de prevención, vigilancia y control en un servicio esencial, mientras familiares y ciudadanía esperan resultados claros y rendición de cuentas sobre una crisis de alto costo social.
