Santiago de Chile. A 53 años del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, Chile recordó ayer la fecha sin actos oficiales del Gobierno, una decisión inédita desde el retorno de la democracia y el primer 11 de septiembre bajo la administración de José Antonio Kast. En contraste con gestiones anteriores, que marcaron la jornada con ceremonias y actividades de distinto signo, el mandatario dejó Santiago para desarrollar una agenda de trabajo en regiones.
La versión oficial fue entregada por el biministro de Interior y vocero de Gobierno, Claudio Alvarado, quien afirmó que se trata de “un día al cual todos los chilenos se aproximan con diferentes tipos de sensibilidades y sentimientos” y que el Ejecutivo es “respetuoso de esas aproximaciones”. Sin embargo, la ausencia de una señal institucional en una de las fechas más sensibles de la historia reciente del país desató críticas en la oposición, que interpretó la determinación como una tensión entre la investidura presidencial y una postura política frente al pasado.
Desde ese sector, el presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, exigió que el mandatario actúe con “estatura de Estado” y no como “un activista de la derecha”. A su vez, la diputada y presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, sostuvo que “nada justifica torturar, asesinar ni hacer desaparecer a una persona” y recalcó que, si esos crímenes fueron cometidos por agentes del Estado, “el Estado no tiene derecho a olvidar”. El episodio dejó instalada una alerta institucional sobre el papel del Gobierno ante la memoria democrática y reforzó el reclamo opositor de rendición de cuentas frente a una omisión sin precedentes en democracia.
