La XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo será inaugurada este 23 de septiembre, pero la discusión que Acento propone desde el día siguiente desplaza el foco de la celebración hacia una alerta de fondo: qué queda cuando termina el evento y se desmonta su puesta en escena. Durante siete días consecutivos, el medio publicará por entregas el ensayo «El país que no lee», de Danilo Ginebra, presentado como una reflexión sobre los libros, la lectura, los lectores y el futuro de la Feria.
El planteamiento central introduce un contraste incómodo entre discurso y realidad. El texto reconoce el valor y la dimensión alcanzados por la Feria, pero insiste en una pregunta que funciona también como criterio de fiscalización cultural: si el país está formando lectores o si, al final, solo permanece el recuerdo de una gran celebración. La interrogante se extiende a los hábitos de lectura, la comprensión y el pensamiento una vez cierran los pabellones y la vida cotidiana retoma su curso.
Con ese enfoque, la conversación anunciada por Acento no se limita a visitantes, actividades, escritores, libros y cifras, sino al costo social de no convertir la Feria en una política con efectos duraderos. El ensayo busca llevar esa discusión hacia una pregunta más amplia sobre el país que se quiere construir, al subrayar que el desafío no es solo llenar una feria, sino lograr que la gente siga leyendo cuando vuelve a su casa.
