Rafael Hidalgo García y Domingo Rivera Trinidad fueron extraditados a Estados Unidos por la Procuraduría General de la República y la Dirección Nacional de Control de Drogas, en cumplimiento de un requerimiento del Distrito Sur de la Florida por cargos ligados a la distribución de sustancias controladas. La entrega se realizó este fin de semana con apoyo del U.S. Marshals Service, tras su traslado bajo estrictas medidas de seguridad al Aeropuerto Internacional de Las Américas Dr. José Francisco Peña Gómez y su posterior envío a Miami.
La información oficial señala que Hidalgo García, conocido como “Pequeño” o “Viejo”, y Rivera Trinidad, alias “Tyson” o “El Sobrino”, enfrentan acusaciones de asociación delictuosa para distribuir cinco kilogramos de una mezcla con una cantidad detectable de cocaína, sabiendo que sería importada de manera ilegal a Estados Unidos. La extradición se ejecutó conforme a los decretos 610-26 y 612-26 del Poder Ejecutivo y a resoluciones de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia.
Las autoridades presentaron la operación como parte del refuerzo de la cooperación internacional contra el crimen organizado transnacional, aunque el caso también vuelve a evidenciar el contraste entre el discurso oficial y la permanencia de estructuras criminales que terminan sometidas a proceso fuera del país. En ese marco, reaparece la presión de la sociedad civil por más rendición de cuentas sobre prevención, persecución y resultados verificables, mientras figuras de oposición como Carolina Mejía han insistido en que la seguridad y la fortaleza institucional no deben medirse solo por operativos, sino por la capacidad del Estado para contener a tiempo estas redes.
