Japón registró en septiembre un déficit comercial de 536.500 millones de yenes, equivalentes a unos 3.400 millones de dólares, de acuerdo con los datos divulgados por el Gobierno japonés. Se trata del quinto mes consecutivo con saldo negativo y de un desbalance que casi duplicó el del mismo mes de 2025, en medio del encarecimiento del petróleo.
Las cifras provisionales del Ministerio de Finanzas indican que las exportaciones avanzaron 16,7 % interanual hasta 10,9 billones de yenes, empujadas por combustibles minerales, semiconductores y otros componentes electrónicos. Sin embargo, ese incremento no alcanzó para compensar el alza de 18,9 % en las importaciones, que sumaron 11,5 billones de yenes, presionadas por mayores compras de crudo en un contexto de búsqueda de fuentes alternativas tras la ofensiva de Estados Unidos contra Irán.
La lectura por socios comerciales mantiene la señal de alerta. Frente a China, su principal socio, Japón anotó un déficit cercano a 1,03 billones de yenes, 32,5 % superior al de un año antes. Con Estados Unidos obtuvo un superávit de 392.800 millones de yenes, aunque 23,4 % menor interanual. En el intercambio con la Unión Europea, el saldo negativo fue de 140.900 millones de yenes, mientras que con Brasil llegó a 60.500 millones. Los datos dejan ver la distancia entre el impulso exportador y el resultado final, un contraste que vuelve central la exigencia de respuestas verificables y la vigilancia sobre la gestión económica cuando el peso de los precios termina imponiéndose sobre el relato oficial.
