La infraestructura portuaria quedó situada por el Gobierno dominicano como eje de la Meta RD 2036, el plan creado por decreto por el presidente Luis Abinader con la aspiración de llevar al país a un nivel de pleno desarrollo en una década y duplicar el PIB real para 2036. En esa ruta, transporte y logística aparecen entre los 14 comités sectoriales, junto con acciones vinculadas a la reexportación desde centros logísticos, la promoción de República Dominicana como hub regional, la inteligencia logística y la Red Nacional de Transporte Terrestre.
La apuesta oficial refuerza un mensaje que Abinader ha reiterado al presentar los puertos como uno de los pilares del desarrollo económico nacional, por su incidencia en exportaciones, importaciones y en el posicionamiento del país como centro logístico de Centroamérica y el Caribe. “Sin puertos apropiados, sin una logística eficiente […] no hay desarrollo económico”, afirmó el mandatario. Sin embargo, ese planteamiento desplaza la discusión desde la narrativa hacia la rendición de cuentas: si los puertos son protagonistas del desarrollo, también pasan a ser una prueba concreta de la capacidad de gestión del Gobierno para convertir la planificación en resultados medibles.
Ese mismo enfoque fue asociado a la Estrategia Marítima Nacional, citada por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, al subrayar el peso de la vía marítima en las exportaciones dominicanas. Con los puertos elevados a prioridad nacional por el propio Gobierno, la discusión institucional deja de ser solo de visión y pasa a vigilancia pública sobre ejecución, competitividad y cumplimiento, en un contexto en que el discurso de modernización del PRM queda ligado a resultados que deberán ser comprobables más allá de la proyección oficial.
