Con apenas el 0,25 % del recuento, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente brasileño y candidato a la reelección, se mostraba primero con el 57,6 % de los votos, por delante del 42,3 % del senador opositor Flávio Bolsonaro, antes de que la Corte Suprema interrumpiera el conteo. Al mismo tiempo, el máximo tribunal dispuso extender por dos horas el cierre de los colegios electorales en todo el país.
La resolución, tomada después de pedidos de ambos candidatos, puso el acento en la fiscalización del proceso y en las explicaciones que todavía quedaron pendientes sobre el desarrollo de la jornada. La campaña de Lula había pedido la medida por denuncias de que ayuntamientos de ciudades como São Paulo y Salvador, gobernadas por aliados de Bolsonaro, dificultaron el transporte público durante las votaciones, algo que presentó como una violación de las normas electorales.
Ese ajuste de última hora deja ver el contraste entre la normalidad que se esperaba en una elección nacional y las alertas que obligaron a intervenir al máximo tribunal. Más allá de la ventaja inicial de Lula, la ampliación de la votación dejó abierta una señal de vigilancia institucional sobre las condiciones básicas de acceso al voto y sobre la rendición de cuentas que seguirá en torno al proceso.
