El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este lunes con una bajada del 0,88 %, hasta 68,51 dólares el barril, en una jornada marcada por la atención del mercado a la situación en el estrecho de Ormuz.
Al cierre de la sesión en la Bolsa Mercantil de Nueva York, los contratos de futuros del WTI para entrega en julio restaron 59 centavos respecto al cierre de la jornada anterior.
La caída se produjo después de que el precio del crudo se viera presionado por la incertidumbre geopolítica en esa zona estratégica, por donde circula una parte relevante del comercio mundial de petróleo. Aunque el retroceso de este lunes refleja cierto alivio, el episodio deja en evidencia la fragilidad de un mercado que sigue expuesto a cualquier alteración en el suministro.
La referencia del WTI es clave para medir el comportamiento del mercado energético y, por extensión, posibles efectos sobre costos de transporte, producción y precios al consumidor. Por ello, más allá del descenso puntual, la atención sigue centrada en la evolución de la tensión en Ormuz y en su eventual impacto sobre la oferta global.
En este contexto, el movimiento bajista no elimina el riesgo de nuevos sobresaltos, por lo que analistas y operadores continúan monitoreando el comportamiento del crudo con especial cautela.
