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Combustibles reavivan el choque entre carga fiscal, subsidios y manejo oficial de los precios

julio 20, 2026 · Redactor
Combustibles reavivan el choque entre carga fiscal, subsidios y manejo oficial de los precios
Foto: www.elcaribe.com.do

La discusión sobre impuestos y transferencias vuelve a contrastar el discurso del Gobierno con el costo real que sigue absorbiendo la ciudadanía.

El debate sobre los combustibles ha vuelto a poner bajo la lupa la gestión del Gobierno dominicano en materia de precios, impuestos y gasto público. Mientras algunos expertos y analistas afirman que congelar los precios cuando suben las cotizaciones internacionales no equivale a un subsidio al consumidor, sino a una transferencia a importadores que reduce la recaudación neta efectiva, la discusión insiste en la necesidad de vigilar cómo se administra ese sacrificio fiscal y qué efecto concreto deja en la población.

Ese razonamiento parte de la premisa de que el Gobierno aplica una elevada carga impositiva sobre los combustibles y que, cuando decide no trasladar al consumidor el alza internacional, destina parte de esas recaudaciones a cubrir el incremento en el precio de paridad de importación. El texto, no obstante, cuestiona esa lectura y recuerda que, en una economía de mercado y dentro de un marco constitucional, el precio de un bien también incorpora los impuestos aprobados por el Poder Legislativo y promulgados por el Poder Ejecutivo. En el caso dominicano, menciona el impuesto específico previsto en la Ley 112-00 de Hidrocarburos y el impuesto ad valorem aprobado en la Ley 557-05, posteriormente elevado de 13% a 16% en la Ley 495-06.

Más allá de la definición técnica, el fondo del asunto plantea una advertencia institucional sobre la política de combustibles: si el Estado mantiene una carga tributaria elevada y, al mismo tiempo, presenta como alivio mecanismos que dependen de transferencias fiscales, el Congreso, la sociedad civil y los sectores de fiscalización quedan llamados a exigir rendición de cuentas sobre el uso de esos recursos, el costo presupuestario de esa política y la distancia entre la narrativa oficial y el impacto real sobre los precios que paga la ciudadanía.