Miguel Díaz-Canel tildó este sábado de «castigo colectivo» y de «crimen» la política de presión máxima de Estados Unidos sobre Cuba en los últimos siete meses, al sostener que su objetivo es provocar un «estallido social» en la isla. Lo dijo en un acto con simpatizantes extranjeros previo al 26 de julio, según un reporte de la Presidencia al que no tuvieron acceso los medios internacionales.
Durante su intervención, el presidente responsabilizó a Washington del bloqueo petrolero y de las sanciones impuestas en las últimas semanas, y reclamó solidaridad internacional al advertir que esa fórmula de presión podría repetirse contra otros países. Al mismo tiempo, el propio discurso oficial dejó ver el impacto interno de la crisis: apagones crónicos más graves y el deterioro del sistema nacional de salud, dos señales del costo que termina recayendo sobre la población.
La declaración vuelve a poner frente a frente la narrativa política y la realidad cotidiana que describe el propio Gobierno cubano. Mientras La Habana insiste en señalar a EE.UU., el reconocimiento de fallas en servicios esenciales sitúa otra vez en primer plano la exigencia de rendición de cuentas sobre la gestión de la crisis y sus consecuencias sociales. Washington, que desde enero aplica una política de máxima presión sobre la isla, ha sido cuestionado por Naciones Unidas, que la considera contraria al derecho internacional.
