República Dominicana y Venezuela pusieron en marcha una normalización gradual de sus relaciones diplomáticas y consulares, abriendo así el camino para recomponer vínculos que el Gobierno dominicano había dejado en suspenso desde julio de 2024, cuando rechazó reconocer los resultados de las elecciones presidenciales venezolanas. La primera fase será la reactivación de los servicios consulares, mientras ambas partes trabajan en un calendario para extender la cooperación y retomar contactos en otros ámbitos.
El anuncio lo hizo el ministro de Exteriores de Venezuela, Félix Plasencia, quien señaló que los dos gobiernos acordaron una hoja de ruta para restablecer de forma progresiva la relación bilateral. De acuerdo con el comunicado difundido por la Cancillería venezolana, esa normalización descansará en el diálogo, el respeto mutuo y el apego al derecho internacional. Casi al mismo tiempo, el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano confirmó en redes sociales el inicio del acercamiento con un mensaje en los mismos términos que el publicado desde Caracas.
La decisión vuelve a abrir el debate sobre la gestión oficial de una ruptura que se extendió durante dos años y que ahora concluye sin que se hayan precisado públicamente los alcances concretos del nuevo esquema. Además, el giro llega en un contexto político distinto en Venezuela: según la información oficial difundida por Caracas, Nicolás Maduro permanece apresado en Estados Unidos, mientras Delcy Rodríguez encabeza el Gobierno venezolano con el beneplácito de la Casa Blanca. En ese escenario, el paso dado por el Gobierno dominicano pone otra vez el foco en la necesidad de fiscalización y rendición de cuentas sobre los resultados, el manejo institucional y las consecuencias prácticas de su política exterior.
