El papa designó arzobispo coadjutor de Rabat al sacerdote español Mario León Dorado, una decisión que, en la práctica, encamina la sucesión en la archidiócesis después de que el cardenal Cristóbal López Romero se apartara de sus funciones por una investigación preliminar del Vaticano sobre supuestos abusos sexuales a mujeres adultas.
En un comunicado centrado en la trayectoria de León Dorado, la Santa Sede dio a conocer el nombramiento sin mencionar a López Romero, aunque el Código de Derecho Canónico establece que el coadjutor no solo participa en el gobierno de la diócesis, sino que adquiere el derecho automático a suceder al titular cuando la sede quede vacante. El movimiento institucional se produce en medio de la crisis abierta por las acusaciones de al menos cinco mujeres por comportamientos inapropiados y agresiones sexuales.
León Dorado nació en Madrid en 1974 y pertenece a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Hasta ahora era prefecto apostólico del Sáhara Occidental desde 2013 y desde agosto asumía la administración apostólica de Rabat. El relevo, activado por iniciativa de la Santa Sede según prevé la normativa canónica, subraya el contraste entre la respuesta formal de la institución y la gravedad del caso que precipitó la intervención.
