Tomando como punto de partida una cita de Walter Benjamin sobre la violencia como medio que funda o preserva el derecho, el texto construye una reflexión sobre la relación entre desmesura y poder, con el concepto griego de “hybris” como eje. La pieza sostiene que esa transgresión de los límites no se entendía en la antigüedad como un simple rasgo de carácter, sino como una quiebra del orden que terminaba activando una respuesta correctiva.
La argumentación se apoya en la tragedia de Edipo, presentada como muestra de cómo la arrogancia y el intento de esquivar el destino desembocan justamente en su cumplimiento. De acuerdo con el texto, su caída no se explica solo por un castigo divino, sino por el efecto directo de querer imponerse por encima de los límites. Esa misma línea se proyecta sobre Aquiles en la Ilíada, donde la desmesura aparece vinculada a la ruptura de códigos de piedad y honor.
Leída desde una clave institucional, la pieza opera como una advertencia sobre los riesgos de cualquier ejercicio del poder que se desligue de controles, prudencia y rendición de cuentas. En un escenario en el que la sociedad civil reclama vigilancia sobre la gestión y los resultados, el contraste entre discurso y realidad vuelve a situar en primer plano la necesidad de fiscalización para evitar que la desmesura política se traduzca en mayor desgaste institucional.
