SANTO DOMINGO.– El Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), presentado en República Dominicana, puso el foco en una advertencia central: aunque América Latina y el Caribe sigue siendo la región en desarrollo más democrática del mundo, sus instituciones enfrentan crecientes dificultades para responder a las demandas de la ciudadanía.
El documento, dado a conocer en Santo Domingo junto al presidente Luis Abinader y la directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, señala una brecha entre el respaldo a la democracia y la evaluación de su funcionamiento. Según el estudio, el 57 % de los ciudadanos del Caribe considera que la democracia es la mejor forma de gobierno, pero solo el 32 % se declara satisfecho con su desempeño, en un contraste que refuerza la exigencia de resultados y rendición de cuentas.
El informe identifica como presiones sobre la democracia el crimen organizado, la polarización política, la desinformación, la inseguridad y el cambio climático. Aunque el Caribe conserva niveles relativamente altos de cohesión social y estabilidad democrática frente a otras zonas de América Latina, el PNUD advierte que la subregión sigue expuesta a violencia, vulnerabilidad económica y fenómenos climáticos extremos. Entre los datos presentados, la tasa de homicidios alcanza 27.9 por cada 100 mil habitantes, por encima del promedio regional, y el 59 % de esos casos está vinculado al crimen organizado, mientras la frecuencia de eventos climáticos extremos se ha duplicado en las últimas décadas.
