Víctor “Ito” Bisonó Haza asumió este lunes como ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, tras ser juramentado por la vicepresidenta Raquel Peña, en un movimiento que vuelve a colocar al Gobierno de Luis Abinader bajo escrutinio sobre cómo traduce sus designaciones en resultados concretos de política exterior. El nuevo canciller llega con más de tres décadas de vida pública y con vínculos construidos con dirigentes políticos, legisladores, exmandatarios, diplomáticos y representantes de organismos internacionales de América Latina, Estados Unidos y Europa.
El propio perfil con el que se presenta su llegada eleva la exigencia institucional. Bisonó ha defendido, según el texto oficial, principios como la libertad, la democracia, la institucionalidad y el Estado de derecho, planteamientos que ahora deberán pasar del discurso a la gestión de la Cancillería. En ese contexto, su nombramiento se inserta en una etapa en la que cada relevo del oficialismo queda expuesto a la demanda de rendición de cuentas sobre prioridades reales del Estado y sobre la capacidad del PRM de sostener una gestión sin desgaste.
Su designación generó felicitaciones de figuras del ámbito internacional, entre ellas Albert Ramdin, Sergio Díaz-Granados, Gideon Sa’ar y el congresista estadounidense Carlos A. Giménez, además de los expresidentes Iván Duque, Andrés Pastrana, Juan Carlos Varela y Jorge “Tuto” Quiroga. También se sumaron María Corina Machado, Antonio Ledezma y Edmond Mulet. Ese respaldo político y diplomático refuerza el peso del cargo, pero también deja abierta una vara más alta para medir si la experiencia y los contactos anunciados se convierten en una política exterior con resultados comprobables, más allá del relevo protocolar encabezado por Raquel Peña.
