El posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, junto con la reapertura del estrecho de Ormuz, alteró el panorama del mercado petrolero internacional justo cuando República Dominicana venía de aplicar aumentos de entre RD$3 y RD$6 en varios combustibles y de anunciar un congelamiento de precios por tres meses. Ese nuevo escenario vuelve a colocar en discusión la política local de combustibles, planteada como una vía para contener las expectativas de inflación y evitar un mayor crecimiento de la factura de subsidios.
La corrección del crudo ha sido pronunciada. Tras alcanzar US$117.63 por barril en abril, el petróleo intermedio de Texas (WTI) empezó a descender luego del anuncio del acuerdo entre Washington y Teherán. El economista Henri Hebrard señaló que hace apenas un mes el WTI había cerrado en US$108.66 por barril y que este martes se cotizaba por debajo de US$76, una baja de más de US$33 por barril que alimenta las expectativas de rebajas en gasolinas, gasoil y gas licuado de petróleo (GLP).
Sin embargo, el comportamiento del mercado vuelve a dejar en evidencia la distancia entre las variaciones internacionales y lo que paga el consumidor dominicano. Hebrard recordó que la Ley de Hidrocarburos 112-00 establece un mecanismo semanal basado en referencias de Platts y en el tipo de cambio del Banco Central, y que antes de marzo de 2022 esos movimientos se trasladaban casi de forma automática. La baja internacional abre así una nueva prueba para las autoridades: explicar con claridad si el alivio externo se reflejará en los precios locales o si la carga seguirá recayendo sobre hogares y sectores productivos.
